La Cooperación Técnica Alemana (GIZ) en México, junto con otros actores relevantes identificaron la oportunidad de coordinar actividades planeadas de una manera sincronizada para asegurar una mayor eficiencia, eficacia e impacto en las acciones de la acción climática y biodiversidad en México 

En este contexto, el pasado 15 de mayo se llevó a cabo un taller para sumar los proyectos financiados por la Iniciativa Internacional para la Protección de Clima (IKI) a este esfuerzo. En el eventoImpulsando sinergias en la región del Bajío”, los proyectos con actividades en esa región (Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Jalisco, Nayarit, Colima, Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas) participaron con el objetivo de identificar aquellas actividades que puedan formar parte de una estrategia conjunta de colaboración.  

En la inauguración del taller, Mona vom Endt y Emiliano Reyes, asesores técnicos de la Alianza Climática de la GIZ, explicaron que la función de la Interfaz IKI es por un lado facilitar el diálogo político en temas de clima y biodiversidad entre México y Alemania y por otro lado fomentar el intercambio entre los proyectos IKI en México. Para fortalecer la implementación de los proyectos y mejorar el intercambio, se creó una Comunidad de Práctica IKI México, cual en esta ocasión sirvió como plataforma para el taller de sinergias en el Bajío.   

Mona vom Endt, asesora técnica en Alianza Climática, dando palabras de bienvenida en el Taller IKI. Créditos: GIZ México. 

Posteriormente, Sofía Elizalde, coordinadora del grupo temático de Economía Verde del Clúster Clima de la GIZ México, y Alejandro Callejas, director del proyecto Recuperación Verde de la misma institución, presentaron la estrategia de una solución integrada en el Bajío la cual tiene por objetivo lograr una coordinación entre diversos actores que actúan en dicho territorio para evitar duplicar esfuerzos e incrementar el impacto atendiendo las necesidades de la región.  

Como primer paso de este esfuerzo conjunto se buscó desarrollar un mapeo de actividades de cooperación en el Bajío, así como identificar posibles sinergias entre los proyectos presentes que permitan a su vez la sostenibilidad de las acciones de los programas.

Los temas prioritarios en esta estrategia son:  

 

  • Finanzas Verdes: Sistema y vehículos financieros, apoyo a proyectos verdes, enfoque en biodiversidad y PyMEs.  

 

  • Clima y Biodiversidad: Diseño de impuestos al carbono, bancos de restauración, bonos temáticos, créditos de carbono certificados, compras gubernamentales.  

 

  • Major groups: Juventudes, Mujeres, comunidades Indígenas 

 

  • Marco Habilitador: Marcos jurídicos, apoyo técnico para creación-modificación, fortalecimiento de capacidades.  

Taller IKI: Impulsando Sinergias en la región del Bajío. Créditos: GIZ México.

Durante este espacio se contó con la participación de diversos proyectos cuyas temáticas estuvieron fuertemente centradas en la innovación de prácticas agrícolas, la digitalización de procesos para la implementación de soluciones urbanas sostenibles con un enfoque comunitario, así como la creación y fortalecimiento de redes de innovación territorial. Como resultado, los programas lograron crear sinergias dentro del marco IKI a través del intercambio de insumos técnicos y la colaboración futura conjunta.  

Este evento se llevó a cabo en el marco de la Comunidad de Práctica IKI (CoP-IKI), coordinada por la Interfaz IKI México, parte del proyecto Alianza Mexicana de Cambio Climático fase IV, financiado por la IKI e implementado por la Cooperación Técnica Alemana (GIZ).  

Participantes en el Taller IKI: Impulsando Sinergias en la región del Bajío. Créditos: GIZ México. 

El ecosistema de finanzas verdes en el mundo evoluciona de manera rápida y constante debido a la importancia que tiene el sector financiero en la lucha contra el cambio climático. La Iniciativa de Divulgación de Activos Climáticos de América Latina (LACADI) conformó un Comité con instituciones líderes en el sistema financiero mexicano para coordinar y potencializar el objetivo de la iniciativa en México.

La primera sesión de trabajo se realizó el 30 de junio en la Ciudad de México, en la que se presentó el primer gran hito del proyecto, un documento que analiza y describe las principales barreras que tienen los inversionistas institucionales para adoptar prácticas de divulgación climática e incluir riesgos y oportunidades climáticas en sus decisiones de inversión.

Se acordó  trabajar de la mano de reguladores y supervisores para establecer las condiciones necesarias en el mercado, y promover la divulgación climática por parte de inversionistas institucionales. De igual manera, se continuará respondiendo a la gran demanda de capacitación que existe en temas climáticos y de transición a la descarbonización, en cercana coordinación con el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes (CCFV), el Consorcio TCFD de México, el Comité de Finanzas Sostenibles y otras iniciativas internacionales.

Comité Asesor de LACADI en México. Con representantes del Consorcio TCFD, AMIS, Consar, CNSF, CCFV, el Banco de México y el ITAM / © LACADI

El pasado 1 de julio de 2022 se llevó a cabo el primer taller de formación de capacidades de la Iniciativa de Divulgación de Activos Climáticos de América Latina (LACADI), en el cual se presentó a la divulgación climática como una herramienta para identificar y gestionar las oportunidades y riesgos del cambio climático.

Una de las observaciones más importantes de la intervención de Mark Lewis, miembro fundador del Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), fue que los riesgos de transición son cruciales para las empresas y deben ser considerados en todas las decisiones de inversión. Concluyó que aquellas empresas que no muestran su visión estratégica hacia el futuro, con base en las recomendaciones del TCFD, deben de ser un foco rojo para los inversionistas.

Taller de capacitación © Andrea Carolina Gutiérrez Henao

En el panel de discusión sobre las barreras que enfrentan los inversionistas institucionales en México para incluir riesgos y oportunidades climáticas en sus decisiones de inversión participaron Marité Chavira de Citibanamex, Alejandro Bujanos de Afore Sura, Juan Carlos Belasteguigoitia del Consorcio TCFD México y Eric Osio Cerón de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR). Destacaron la importancia de articular la divulgación climática y la estrategia de sostenibilidad en todas las áreas de la organización; el objetivo de las Afore no solo es garantizar el mejor retorno si no la mejor pensión garantizando un mejor planeta y la importancia de que las inversiones generen cambios al interior de las empresas receptoras de capital para reducir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Así mismo, se recalcó la necesidad de que la regulación establezca una guía o línea base de cumplimiento.

Celine Tapia, de CDP, explicó que para las empresas financieras las emisiones más importantes a tomar en cuenta son las emisiones que financian con sus inversiones.

Una de las principales conclusiones del taller fue la importancia de comenzar a divulgar los avances en los procesos y mecanismos que se tienen al día de hoy al interior de las instituciones ya que la divulgación climática es un proceso de mejora continua. Para esto, LACADI trabajará con Afore y aseguradoras para identificar el estado de sus prácticas de divulgación, generar recomendaciones y una hoja de ruta para que avancen en la implementación de las recomendaciones del TCFD.

Asistentes durante el coffee break © Andrea Carolina Gutiérrez Henao

En el marco de la serie de talleres de Introducción e Implementación al TCFD, el pasado 26 de enero, el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes (CCFV), la GIZ México, y la Embajada Británica en México, pusieron en marcha el 5° taller sobre “Lecciones Aprendidas de Divulgación”, en donde el director de Política y Asuntos Exteriores de CDSB, Michael Zimonyi, brindó la capacitación de dicho taller.

Presentación de Michael Zimonyi durante el 5to Taller TCFD México

El experto mencionó que, cuando se cuenta con escenarios de riesgos, es mucho más factible que un inversionista quiera participar con sus acciones, ya que facilitará la toma de decisiones, al presentar los riesgos junto con las oportunidades que estos representan.

 

En concordancia con esto, Zimonyi aseguró que “divulgar conforme a las recomendaciones de TCFD, brindará certeza a los inversionistas y se generarán mejores relaciones” y recalcó la importancia de utilizar los Objetivos Basados en Ciencia (SBTi, por sus siglas en inglés) a la hora de divulgar.

Dicho lo anterior, durante este Taller, Mario Romero, director de Finanzas en Rotoplas México, compartió la experiencia y retos de la empresa al empezar a divulgar con base en las recomendaciones del TCFD. Mencionó que una de las primeras decisiones fue determinar que “todas las empresas que quisieran hacer inversión con Rotoplas tenían que cumplir con criterios sustentables, y hasta la fecha, si no cumplen con los SBTi, la inversión no se hace”, mencionó el experto financiero.

Por otra parte, otra de las empresas invitadas fue Orbia, donde Angélica Anzola, Gerente de Medio Ambiente en ORBIA, mencionó que los principales aprendizajes en este camino fue la cuantificación financiera. Compartió que “la sensación en Orbia es que una vez que se analiza el impacto financiero de los riegos climáticos, la mirada es otra, y esta es la estrategia que se escogimos para robustecer la estrategia de riesgos climáticos”.

Con este panorama, no cuesta mucho creer que los mercados van a empezar a discriminar a las empresas que no cumplan con las recomendaciones del TCFD; las empresas que no tengan indicadores de sustentabilidad tendrán menores accesibilidades financieras, que las que si los tengan.

Todos los talleres del Consorcio TCFD México se pueden encontrar en la página de YouTube: Consorcio TCFD México

La Taxonomía es un marco de referencia (con criterios e indicadores) que permite clasificar, organizar y evaluar diversas subramas y actividades económicas de acuerdo con su contribución con los objetivos en materia de cambio climático y/o sustentabilidad del país. Es decir, una clasificación de qué es verde y qué no. El Marco de Reporteo es el mecanismo que acompaña a la taxonomía para incluir los elementos de sustentabilidad en la operación de un banco y, con ello, monitorear flujos de inversión y reportar resultados.

La Alianza Mexicana Alemana de Cambio Climático de la Deutsche Gesell­schaft für Internationale Zusammenarbeit  (GIZ) GmbH (Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable) y la Asociación de Bancos de México (ABM) han impulsado el desarrollo de una metodología para la taxonomía de finanzas verdes y un marco de reporteo para la banca mexicana a través del proyecto “Diseño y pilotaje de un marco de reporteo para financiamiento verde en la banca comercial en México”.

El inicio del proyecto consistió en considerar las experiencias existentes. Por un lado, las internacionales, para entender las mejores prácticas; y por otro lado, las nacionales, para asimilar las necesidades y capacidades locales. Al referirnos a las principales iniciativas internacionales, como son las taxonomías de China, la Unión Europea, y Climate Bonds Initiative, también se buscó entender su metodología para armonizar el desarrollo de este proyecto, con miras a poder ser parte de un sistema de taxonomías mundiales que le den certidumbre al inversionista.

 

Créditos: Shutterstock. Para el desarrollo de una taxonomía para la banca mexicana, es necesario considerar las experiencias nacionales e internacionales.

 

Iniciativas internacionales

China 

En el año 2012, China fue el pionero en el desarrollo de un sistema financiero verde al estandarizar una serie de políticas, arreglos institucionales y regulaciones para dirigir los fondos privados hacia la industria verde. Los entes reguladores del país diseñaron dos taxonomías: créditos (2013) y bonos verdes (2015). Ambas taxonomías son de aplicación obligatoria, tienen el objetivo de construir un sistema financiero verde integral y orientan la asignación de recursos principalmente a proyectos de reducción de emisiones, prevención de la contaminación y ahorro de energía.

Unión Europea

En 2018, a partir de la publicación del Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles de la Unión Europea, se elaboró el informe técnico de la Taxonomía de Finanzas Sostenibles, publicándose en marzo de 2020.

Consiste en un marco metodológico a partir del cual se obtienen unos Criterios de Evaluación Técnica que definen el nivel en el que los sectores y actividades económicas tienen sustentabilidad ambiental. Estos criterios fueron elaborados para más de 70 actividades que contribuyen al cumplimiento de los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático. La Unión Europea tiene seis objetivos ambientales que deben cumplirse y los proyectos que sean financiados, para obtener la etiqueta de “verde”, deben procurar no hacer “daño significativo” a ninguno de ellos durante su ciclo de vida.

Esta taxonomía fue diseñada para ser utilizada tanto por los Estados miembro de la Unión Europea como por los participantes del mercado financiero que ofrecen productos etiquetados como “financiamientos o inversiones sostenibles”, en este sentido es de utilidad para diversos instrumentos financieros. Por su complejidad, alcance, legitimidad ante los reguladores financieros, transparencia y alineamiento con la ciencia, se considera como el punto de referencia mundial.

Climate Bonds Initiative (CBI)

Su taxonomía tiene por objetivo orientar a los emisores e inversores de bonos verdes y climáticos; desarrollada desde 2013 y actualizada regularmente basándose en la ciencia, el surgimiento de nuevas tecnologías y en los estándares de CBI. Es un referente para gobiernos y reguladores interesados en garantizar la integridad verde de los nuevos productos financieros.

 

Experiencias mexicanas

El sistema financiero mexicano aún no cuenta con una taxonomía de financiamiento verde; sin embargo, existen diversas iniciativas para un marco de desarrollo de las finanzas verdes que posicionan al país a la vanguardia en América Latina en la materia.

  • Protocolo de Sustentabilidad de la Banca (2016). Impulsado por la ABM con el objetivo de participar en la transición de la economía mexicana hacia una economía competitiva de bajas emisiones de carbono. Actualmente tiene 26 instituciones adherentes.
  • Consejo Consultivo de Finanzas Verdes (2016). Foro de intercambio de experiencias y de generación de propuestas del sistema financiero para avanzar la agenda de finanzas verdes.
  • Primera propuesta de un marco de reporteo de financiamiento climático para la banca comercial (Proyecto interno ABM-GIZ, 2017). Proyecto germinal del actual sobre un marco de medición, reporteo y verificación de los flujos financieros climáticos en la banca comercial.
  • Metodología para la evaluación del impacto en Adaptación y Mitigación del Cambio Climático (SHCP-SEMARNAT, 2019). Su objetivo es orientar el análisis del financiamiento público, integrando criterios, definiciones e indicadores que permitan vincular e identificar la aportación del Gobierno Federal al cumplimiento de los compromisos y objetivos de México en materia de Cambio Climático.
  • Metodología de FIRA para el Primer Bono Verde en Agricultura (2019). Metodología para certificar el primer bono verde mexicano en agricultura e identificar inversiones verdes que faciliten la transformación de la producción de ciertos cultivos de producción en campo abierto hacia una bajo el sistema de la agricultura protegida.
  • Financiamiento y certificación de infraestructura ambiental a través del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN). Más de 250 proyectos de infraestructura ambiental certificados y financiados en la región fronteriza México – Estados Unidos.

 

Mejores prácticas bancarias

Adicionalmente, se identificó que cinco bancos comerciales con operaciones en México                                   −representando el 69% de los activos totales de la banca­­­­− cuentan con una estrategia de sustentabilidad; cuatro de ellos contemplan una meta financiamiento verde y su metodología de identificación. Sectores de interés: energías limpias, eficiencia energética, edificios verdes, transporte limpio o sostenible y tecnología limpia.

 

Conclusiones

La revisión del contexto para el desarrollo de las finanzas verdes, así como las mejores prácticas nacionales e internacionales en su reporteo han permitido entender que un sistema taxonómico mexicano requiere de tres elementos:

  1. Armonización con las mejores prácticas internacionales: la certidumbre para los inversionistas en búsqueda de oportunidades en activos verdes, debe ser apoyada por la comparabilidad de los sistemas taxonómicos. No requieren ser iguales, pero si armonizados con metodologías comparables.
  2. Atender la realidad de la economía y los ecosistemas mexicanos, así como las capacidades concretas de las instituciones financieras. Al adecuarse a realidades diferentes, las taxonomías podrán tener un enfoque y desarrollo diferente, pero manteniendo su comparabilidad. Para ello, la transparencia en el proceso de generación de los Criterios de Evaluación Técnica es fundamental.
  3. Enmarcar el sistema taxonómico de finanzas verdes dentro de las iniciativas ya existentes. Este sistema debe aprovechar las iniciativas que cuentan con credibilidad, legitimidad y dinamismo. No crear estructuras paralelas que son ineficientes e innecesarias. Este punto se refiere no sólo a los mercados financieros, sino a la economía en su conjunto.

 

En un contexto de amplio reconocimiento a nivel nacional e internacional con respecto a los riesgos que el cambio climático presenta para el sector financiero, actores clave de la academia se unen a los esfuerzos de la cooperación internacional para elaborar una hoja de ruta que oriente a reguladores financieros y otras entidades financieras para llevar a cabo un análisis de escenarios ambientales coherente con el contexto nacional.

En 2018, el Foro Económico Mundial designó a los eventos climáticos extremos, los desastres naturales y las fallas en la mitigación y adaptación al cambio climático entre los cinco principales riesgos globales en términos de probabilidad e impacto. Así, en los últimos cinco años se han dado pasos importantes a nivel del G-20 para garantizar que el sistema financiero tome en cuenta los riesgos ambientales y, en consecuencia, que el capital se asigne de manera adecuada para apoyar el desarrollo económico sostenible.

En México, el costo promedio anual de los desastres naturales ha aumentado considerablemente. Contra este trasfondo, es vital que las instituciones financieras y las autoridades reguladoras mexicanas tomen en cuenta las fuentes materiales de riesgos ambientales.

Para facilitar dicho proceso en México, el Diálogo sobre Finanzas de los Mercados Emergentes (EMDF, por sus siglas en inglés) de la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) y el Centro de Finanzas Sostenibles del Instituto de Liderazgo para la Sostenibilidad de la Universidad de Cambridge (CISL, por sus siglas en inglés) unieron esfuerzos con el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y el Banco de México en un proyecto para promover la publicación de un reporte sobre la integración del análisis de escenarios ambientales en la toma de decisiones financieras en octubre del 2018. Este proyecto sucedió en paralelo con uno llevado a cabo en Sudáfrica, en cooperación con el Departamento del Tesoro de Sudáfrica. Los resultados del proyecto incluyen dos hojas de ruta, hechas a la medida para reguladores e instituciones financieras sudafricanas y mexicanas, sobre cómo desarrollar análisis de escenarios ambientales que sean relevantes en sus propios contextos nacionales.

Finalmente, con apoyo de la Alianza Mexicana-Alemana de Cambio Climático y Banco de México, se trae a México la versión del reporte Integración del análisis de escenarios ambientales en la toma de decisiones financieras rutinarias en México en español. El documento también está disponible para su descarga directamente desde la página web de Banxico.