El Encuentro FinTank permitió que las OSC´s y empresas comunitarias, presentaran sus proyectos sobre procesos productivos, agua y energía, que intercambiaran experiencias y aprendizajes, entre los cuales se abordó las diferentes figuras legales que existen en México y cómo pueden usarse para acceder a distintos tipos de financiamiento según el producto o servicio que ofrezcan.

Adicionalmente, recibieron asesoría de los financiadores acerca de cómo comunicar sus impactos, cómo estructurar sus propuestas para tener mayor éxito en convocatorias, e incluso, algunos proyectos recibieron interés de financiamiento.

El evento estuvo organizado por la Alianza Mexicana-Alemana de Cambio Climático de la Deutsche Gesellschaft fur International Zussamenarbeit (GIZ) GmbH, New Ventures y el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) y se contó con la presencia de gobierno federal, en especial el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), así como de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR).

Ana María Sánchez Rodríguez, Directora de Filantropía de CEMEFI, destacó que se está desarrollando una hoja de ruta para que la filantropía aporte a la adaptación y mitigación del cambio climático en los territorios con una perspectiva de planeación a largo plazo, y no solo de eventos únicos.

Por su parte, la Dra. Ana Lorena Gudiño, coordinadora de la Alianza Mexicana-Alemana de Cambio Climático, resaltó la importancia de iniciativas como FinTank, ya que cada vez más se requiere que las propuestas de los proyectos incluyen indicadores de monitoreo de impacto y cobeneficios, que den mayor certidumbre a los financiadores, así como impulsar la acción climática.

Ante ello, Daniela Valera, Asesora Técnica de la GIZ, destacó el compromiso de los participantes, quienes han recibido mentoría durante 15 meses. Los proyectos van desde cómo integrar energía dentro de la pesca sustentable, la inclusión de mujeres y jóvenes, Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) para asegurar el agua, la elaboración de productos derivados de la madera, resina, aguamiel y nopal, entre otros.

En los próximos meses se espera que las organizaciones avancen en estos diálogos para concretar financiamientos para acelerar la acción climática en los territorios más vulnerables.

Conoce más sobre FinTank y los proyectos en este video: https://youtu.be/xJP0kCkRBg4

Lago Chapala, uno de los más antiguos del mundo, con casi 7 millones de años de existencia. Créditos: CANVA.

El Lago de Chapala es el cuerpo natural de agua más grande de México. Es uno de los ecosistemas lacustres más antiguos del planeta (casi 7 millones de años), con una enorme biodiversidad, y fuente de servicios ambientales como agua (para consumo humano e irrigación), pesca y regulación climática, entre otros. Es también un espacio sujeto a enormes presiones que ponen en riesgo su capacidad de proveer dichos servicios para 4 millones de personas.

Uno de los problemas que amenazan a este ecosistema acuático es la contaminación por pesticidas, provenientes de la agricultura mecanizada, que se práctica en 40% del territorio de la cuenca. Más de 50% de dichos pesticidas tienen efectos de alta y extrema toxicidad sobre el plancton, que es la base de la vida del lago; en los peces, lo que perjudica fuertemente a las comunidades locales que dependen de la pesca, y también amenaza la biodiversidad acuática, rica en especies endémicas. Asimismo, estas sustancias tóxicas afectan a las 307 especies aves que habitan el lago y su área circundante.

La agricultura química utiliza también fuertes cantidades de fertilizantes industriales, de los cuales una proporción importante no es aprovechada por los cultivos y acaba en el Lago Chapala, arrastrada por la lluvia. Esto provoca la abundancia de plantas flotantes, como el lirio acuático, que se ha convertido en un obstáculo para la navegación y el turismo, y provoca la presencia cada vez más constante de “explosiones de algas”, que pintan el agua de verde y generan fuertes alteraciones en el ecosistema, particularmente peligrosas cuando se trata de cianobacterias.

Es una prioridad reducir de forma sustancial el arrastre de fertilizantes químicos y pesticidas que alcanzan al lago a través de arroyos y ríos; dicha prioridad se está atendiendo como parte del proyecto Living Lakes Climate and Biodiversity, cofinanciado por la Iniciativa Climática Internacional (IKI) y operado en México por el Instituto Corazón de la Tierra (ICT).

Para hacer frente a esta fuerte problemática se han identificado vías de contención y solución.

La contaminación por pesticidas y fertilizantes provoca infestaciones de plantas flotantes que generan alteraciones al ecosistema. Créditos: Héctor Arcinéga, Instituto Corazón de la Tierra.

 

Prácticas que favorecen los medios de vida de pobladores locales y al Lago Chapala

Mejorar las prácticas agrícolas y ganaderas es clave para resolver el elevado ingreso de sustancias agroquímicas al lago. La aplicación de buenas prácticas de nutrición y cuidado de los cultivos implica involucrar a los productores locales, para reflexionar y reaprender la forma en que funcionan los agroecosistemas, elaborando productos libres de químicos nocivos mediante el uso de materiales locales, de bajo costo y fácil acceso.

Con estas acciones también se reducen las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, se mejoran las condiciones para la biodiversidad del lago y su cuenca, y se incrementan los beneficios que obtienen los productores que habitan los alrededores de las Sierras de Chapala, al reducir sus costos de producción y limitar los riesgos a su salud.

Finalmente, las Sierras de Chapala son claves para asegurar la recarga de agua para el lago y para los mantos acuíferos.

Para el Instituto Corazón de la Tierra, socio en México del Proyecto Living Lakes Climate and Biodiversity, estos temas son clave para mejorar los ecosistemas acuáticos, conservar suelos, cuidar la biodiversidad, reducir las emisiones a la atmósfera y asegurar la preservación de los servicios ambientales asociados al lago y a sus montañas adyacentes.

Impartición de taller de buenas prácticas agroecológicas por parte del equipo del ICT con productores de las Sierras de Chapala. Créditos: Héctor Arcinéga, Instituto Corazón de la Tierra.

 

LOS RESULTADOS ESPERADOS AL 2027:

 

§  Reducción de uso de 635,000 kg de fertilizantes y 12,200 kg de sustancias-base de pesticidas.

§  Reducción de 1,000 toneladas de CO2 equivalente.

§  Reducción de costos de 50% para agricultores y ganaderos.

§  Aumento de la infiltración de agua en la región.

§  Aumento de la resiliencia ante el cambio climático

(reducción de riesgos).

 

 

 

 

 

El ICT trabaja con más de 120 agricultores, agrupados bajo la modalidad de Escuelas de Campo (ECA), para acompañar su aprendizaje y la aplicación de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) en sus terrenos, aledaños a las Sierras de Chapala. En las ECA los integrantes aprenden a elaborar sus propios productos agrícolas, intercambian experiencias, reflexionan sobre la conservación de bosques y agua, además de mejorar su organización.

Otras metas del ICT con este proyecto son: aplicar el aprendizaje agroecológico y de ganadería regenerativa en 1,000 hectáreas alrededor de dos Áreas Naturales Protegidas (ANP), para crear Cinturones de Amortiguamiento productivo; abrir nuevas escuelas y mantener la capacitación a productores, crear una Mesa Interinstitucional de Producción Alternativa y conformar dos Consejos de Gestión de ANP que integren a los pobladores en la toma de decisiones para cuidar y utilizar sustentablemente esos bosques.

 

El Instituto Corazón de la Tierra trabaja en la región desde hace más de 20 años, realizando un trabajo comunitario fino que ha implicado ganar la confianza de los agricultores; identificar y reconocer sus saberes; acompañarlos en estos procesos de aprendizaje para que ellos mismos puedan reconocer las ventajas ambientales y económicas de dejar de usar fertilizantes químicos porque:

“No es posible tener un lago sano, en una cuenca degradada”.

Portada del Manual de Buenas Prácticas Agroecológicas elaborado por el Instituto Corazón de la Tierra.