Los mercados de capitales continúan siendo un eje central del Programa 30×30 Cero en México, particularmente para ampliar el acceso al financiamiento sostenible hacia nuevos emisores. IFC ha priorizado el fortalecimiento de la gobernanza como palanca clave para generar confianza y facilitar la entrada de empresas medianas y actores emergentes.

En diciembre de 2025, IFC y la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) firmaron un acuerdo estratégico para desarrollar la designación de Gobernanza para la Sostenibilidad (G4S), orientada a elevar estándares de gobierno corporativo y gestión de riesgos climáticos. Esta iniciativa facilitará el acceso de empresas medianas a los mercados de deuda y contribuirá a diversificar la base de emisores.

IFC – International Finance Corporation y BIVA firman un acuerdo estratégico para fortalecer los estándares de gobernanza y gestión de riesgos climáticos en empresas listadas y potenciales emisoras. Diciembre 2025. Créditos: IFC.

Un segmento prioritario de esta nueva iniciativa son las instituciones financieras no bancarias (IFNB), actores clave en el financiamiento de pymes —responsables de la mayoría del empleo y columna vertebral de la economía—, donde existe un alto potencial de impacto y adicionalidad. En este contexto, en noviembre de 2025 IFC estableció una alianza con la ASOFOM, principal representante del sector, para fortalecer capacidades en gobernanza y sostenibilidad y ampliar su acceso a fondeo etiquetado, incluso a través de mercados de capital.

IFC – International Finance Corporation y ASOFOM firman un acuerdo estratégico para fortalecer los estándares de sostenibilidad y gobernanza de las Sofomes. Diciembre 2025. Créditos: IFC.

En línea con este enfoque, el 12 de febrero de 2026 se concretó un hito regional con el listado en BIVA del primer bono vinculado simultáneamente a indicadores de clima y gobernanza emitido por una IFNB en América Latina. Emitido por Active Leasing, el instrumento movilizó USD 41.7 millones y vincula el costo de financiamiento a mejoras verificables en gobierno corporativo, estableciendo un precedente replicable para el sector.

Emisión por la IFNB mexicana Active Leasing, S.A. de C.V. de un bono vinculado a la sostenibilidad en la Bolsa Institucional de Valores (BIVA). Febrero 2026. Créditos: IFC.

Podcast – BIVA Análisis sostenible T6E1 con Alejandro Espinosa, Active Leasing y Andrés Bahamón, IFC. Créditos: BIVA.

Otra característica clave del Programa 30×30 es la colaboración entre el Banco Mundial y IFC, que articula el fortalecimiento del entorno habilitante con el desarrollo del sector privado. Este enfoque se reflejó en la misión conjunta realizada en diciembre de 2025 en Ciudad de México, que reunió al Banco Central de Egipto con actores clave del ecosistema financiero mexicano para intercambiar experiencias en taxonomías, riesgos climáticos y mercados de capitales. El diálogo continuó en febrero de 2026 en El Cairo, evidenciando el valor de los programas globales como 30×30 —financiado por IKI— para facilitar el intercambio de lecciones aprendidas y acelerar la adopción de buenas prácticas entre países.

Misión conjunta Banco Mundial-IFC de visita del Banco Central de Egiptoen Ciudad de México. Diciembre 2025. Créditos: IFC, Banco Mundial.

Un reciente taller sectorial del proyecto CB-ACES (Acción Climática y de Biodiversidad a través de Soluciones de Economía Circular), que se realizó el 4 de marzo de 2026, identificó tres cuellos de botella críticos en cuanto la transición hacia una economía circular en México.

El primero es financiero: la falta de proyectos financiables y el alto riesgo percibido siguen limitando la inversión, incluso cuando existen soluciones viables. El segundo es tecnológico: la ausencia de datos, trazabilidad y sistemas de monitoreo impide escalar modelos circulares y generar confianza en el mercado. El tercero es humano: la economía circular aún se entiende de forma limitada, lo que frena su adopción en empresas, especialmente en las pymes.

Sin embargo, el hallazgo más relevante es que las oportunidades son igualmente sistémicas. El uso de mecanismos como el blended finance podría desbloquear inversiones al reducir riesgos; al mismo tiempo, nuevos modelos de negocio, basados en reutilización, reparación y mercados de materiales secundarios, representan una oportunidad económica aún poco explotada.

Esto tiene implicaciones directas para la política climática: alinear incentivos económicos con beneficios ambientales será decisivo para acelerar la descarbonización y reducir residuos. Además, fortalecer la colaboración entre sector público, privado y academia emerge como un factor clave para cerrar brechas de conocimiento e innovación.

Quizá el mensaje más importante del taller es el siguiente: la economía circular no es un cambio incremental, sino una transformación sistémica. Requiere rediseñar procesos productivos, crear nuevos mercados y desarrollar capacidades a gran escala.

En este contexto, México tiene una ventana de oportunidad única. Si logra articular financiamiento, políticas e innovación, podría posicionarse como un referente regional en economía circular, con beneficios económicos, ambientales y sociales de largo plazo.

CB-ACES es un proyecto de cinco años, financiado por IKI del Gobierno Alemán, con SEMARNAT como contraparte política, y la ONUDI como coordinadora principal, junto con adelphi global y CAMEXA como instituciones ejecutoras. El proyecto se encuentra actualmente en la fase de preparación y se prevé que se ponga en marcha a finales de este año.

La economía circular propone transformar los sistemas productivos para reducir residuos, optimizar recursos y generar valor sostenible. Créditos: Pexels – DS stories.

Cerrar la brecha de financiamiento para la acción climática y la conservación de la biodiversidad se ha consolidado como uno de los ejes centrales de la gobernanza climática global, con implicaciones cada vez más claras para los esfuerzos regionales y nacionales.

En este contexto, el 4 de febrero de 2026 se llevó a cabo el taller regional virtual “Movilización de financiamiento sostenible en América Latina y el Caribe”, organizado por las Interfaces de la Iniciativa Climática Internacional (IKI) de México, Brasil, Costa Rica (que cubre Centroamérica y Caribe), Colombia y Perú. El encuentro reunió a proyectos IKI, actores financieros y representantes de la cooperación internacional con el objetivo de intercambiar experiencias concretas y reflexionar sobre cómo traducir los debates globales en mecanismos financieros operativos en la región.

Durante la apertura del evento, Sören Kirstein, director del proyecto Interfaz IKI en Colombia, subrayó que la movilización de financiamiento sostenible se ha convertido en un eje transversal de la cooperación climática y destacó la importancia del intercambio entre proyectos para identificar enfoques efectivos y generar sinergias a nivel regional. En este contexto, el rol de los proyectos Interfaz en los 14 países foco de la IKI es clave, ya que facilitan el intercambio entre los proyectos.

Esta perspectiva fue complementada por Till Tibbe, asesor de políticas de la División Iniciativa Climática Internacional (IKI) del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección del Clima, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania (BMUKN). Destacó la Estrategia IKI hacia 2030, la cual establece metas claras para fortalecer los entornos habilitadores, escalar la implementación de medidas climáticas y de biodiversidad, y movilizar al menos 1.5 mil millones de euros en capital privado en los países socios. Además, presentó diversas buenas prácticas del portafolio IKI para la movilización y catalización de recursos financieros.

Uno de los mensajes más contundentes del evento vino desde el sector financiero. En su intervención, Markus Müller, Director de Inversiones Sostenibles de Deutsche Bank, planteó una reflexión clave para el debate actual al señalar que sí existen recursos disponibles, pero que el principal desafío radica en la dirección que están tomando, y que las buenas intenciones, por sí solas, no son suficientes.

Esta afirmación puso en evidencia uno de los principales retos de la movilización de financiamiento sostenible: el capital disponible no siempre está alineado con los objetivos climáticos y de biodiversidad. Para avanzar en este sentido, se requiere una combinación de marcos regulatorios claros, instrumentos financieros adecuados y proyectos capaces de absorber inversión de manera efectiva.

Desde la perspectiva de los proyectos IKI, el taller permitió mostrar cómo estos desafíos se están abordando en la práctica. Ana Orozco, especialista en Finanzas Ambientales del PNUD y representante del proyecto IKI BIOFIN, enfatizó la necesidad de repensar los flujos financieros existentes y explicó que el modelo conceptual de BIOFIN parte de identificar las necesidades reales de financiamiento para alcanzar transformaciones sistémicas, y utiliza una metodología robusta para desarrollar planes de financiamiento que permitan cerrar la brecha existente y cambiar los flujos. Actualmente, BIOFIN opera en 133 países, lo que evidencia el potencial de este enfoque para escalar soluciones financieras positivas para la biodiversidad.

El rol del financiamiento combinado fue otro de los ejes centrales del encuentro. Desde la experiencia del Fondo IKI-LAC para la Movilización del Sector Privado para el Clima, Paola Pedroza, Directora de Financiamiento Combinado de IDB Invest, destacó la importancia de apalancar las herramientas financieras existentes para atraer al sector privado hacia proyectos de desarrollo sostenible en la región.

Pedroza subrayó que estos mecanismos permiten reducir riesgos, mejorar las condiciones de inversión y generar confianza, lo que ha hecho posible escalar de manera significativa los recursos movilizados. El mensaje fue claro: cuando el diseño financiero es adecuado, el capital privado sí responde.

El taller contó también con la participación del proyecto IKI LACADI, representado por Mariana Rojas Laserna, Directora de Finanzas Climáticas de Transforma, quien compartió experiencias sobre la integración de riesgos y oportunidades climáticas en el sistema financiero de América Latina. Destacó la importancia de fortalecer capacidades técnicas y marcos de divulgación como base para movilizar financiamiento sostenible.

El proyecto IKI FAST, a través de Christine Majowski, Directora de Proyectos de Finanzas Sostenibles de GIZ Brasil, discutió cómo las finanzas públicas sostenibles pueden ayudar a alcanzar los objetivos climáticos y de biodiversidad. También se abordó la importancia de alinear los instrumentos fiscales y presupuestarios para transformar los flujos financieros en la región.

Además de las presentaciones, se incluyó una dinámica participativa, en la que los proyectos compartieron de primera mano sus experiencias en la movilización de financiamiento sostenible. Las respuestas evidenciaron que los principales obstáculos no están necesariamente en la falta de capital, sino en factores estructurales como:

  • la percepción de alto riesgo por parte del sector financiero,
  • la ausencia o debilidad de instrumentos financieros adecuados,
  • y la falta de capacidades técnicas, información y proyectos suficientemente estructurados para acceder a financiamiento.

Al mismo tiempo, los proyectos coincidieron en que las condiciones más relevantes para fortalecer la movilización de recursos incluyen marcos regulatorios claros y estables, esquemas de financiamiento combinado, asistencia técnica continua y espacios de articulación entre actores públicos y privados.

En el cierre del evento, Miriam Velasco, Directora del Proyecto Interfaz IKI en Perú, destacó la importancia de invertir en generación y fomento del conocimiento, así como de fortalecer la comunidad IKI como una red activa, capaz de conectar proyectos, compartir aprendizajes y construir soluciones colectivas más allá de intervenciones aisladas. El mensaje final fue claro: la movilización de financiamiento sostenible es un proceso de largo plazo que requiere comunidad, confianza y cooperación continua. En este sentido, el taller no solo permitió intercambiar experiencias, sino también reforzar una visión compartida sobre cómo avanzar de manera coordinada en el escalamiento de la acción climática y la conservación de la biodiversidad en América Latina y el Caribe.

En la COP30, México presentó su NDC 3.0, elevando su meta de reducción de emisiones al 50 % para 2035 (frente al 35 % para 2030). En este contexto, el Programa de IKI “30 por 30 Cero”, implementado por IFC, adquiere mayor relevancia al acompañar la transformación resiliente y baja en carbono del sistema financiero.

Los mercados de capital son uno de los ámbitos prioritarios del Programa, con acciones tanto del lado de la oferta de instrumentos etiquetados por emisores, como del lado de la demanda por parte de inversionistas. México conserva su  liderazgo regional en emisión de bonos etiquetados, con un acumulado de 74 mil millones de USD. Sin embargo, este financiamiento sigue concentrado en cerca de 200 emisores recurrentes, soberanos y corporativos grandes, sin permear a las medianas empresas (más de 380 mil) o startups. En este sentido, IFC identificó que fortalecer los estándares de gobernanza era esencial para ampliar el mercado hacia nuevos emisores, queconstruyan bases sólidas para una gestión creíble y eficiente de la sostenibilidad, y mejoren la confianza de los inversionistas (Ver metodología IFC de Gobernanza para la Sostenibilidad).

Buscando incentivar la oferta, IFC y Carbon Trust, en alianza con la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), concluyeron la terecra generación del entrenamiento en bonos vinculados a la sostenibilidad (SLBs)y de transición, sumando más de 60 personas formadas desde el inicio del Programa. Esta edición destacó el potencial innovador de integrar indicadores de gobierno corporativo en SLBs, una oportunidad para vincular el fondeo con compromisos de progresión en gobernanza.

Paralelamente, IFC y el CFA Institute finalizaron el primer piloto de capacitación en gobernanza y riesgos climáticos dirigido a nueve de los diez fondos de pensiones del país, fortaleciendo su capacidad para evaluar instrumentos ASG y su demanda por estos.

Revisa el video aquí: https://www.linkedin.com/posts/ifc-am-rica-latina-y-el-caribe_finanzassostenibles-riesgoclimatico-gobernanza-ugcPost-7366905533087260677-vH_M?utm_source=social_share_send&utm_medium=member_desktop_web&rcm=ACoAACIrbwEB43MhZjhC80ib1zrGgq_yfjgvW34

Finalmente, IFC publicó un estudio con Endeavor México, basado en el análisis de big data de más de 500 startups, una encuesta a 28 empresas de alto crecimiento y 12 entrevistas con líderes empresariales e inversionistas. El reporte mostró que la sostenibilidad impulsa la eficiencia operativa, atrae talento y puede detonar el acceso a capital diversificado para start ups: VC, préstamos y deuda pública.

Más información en este video: https://youtu.be/7OHbO9wGTtc

Estos avances fortalecen una estrategia sistémica para alinear el sistema financiero con los renovados compromisos de mitigación y adaptación del país y consolidar su liderazgo en inversión sostenible en América Latina.

Conoce el Reporte «Sostenibilidad: motor de eficiencia y creación de valor aquí.

En México, la agenda de financiamiento sostenible ha cobrado fuerza en años recientes, integrando compromisos ambientales y financieros cada vez más ambiciosos. En 2022, el país ratificó el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal, con la meta de conservar el 30 % de su territorio para 2030¹. Para movilizar recursos hacia ese objetivo, el Programa BIOFIN del PNUD y la Secretaría de Medio Ambiente diseñaron un Plan Nacional de Financiamiento para la Biodiversidad, que propone instrumentos innovadores como bonos verdes temáticos, seguros paramétricos y líneas de crédito adaptadas a la conservación productiva¹. 

En el plano financiero, México ha dado pasos concretos: en 2023 publicó su Taxonomía Sostenible, que reconoce la agricultura sostenible y el café agroforestal como actividades verdes elegibles para inversión². Desde 2020, la Estrategia Nacional de Finanzas Sostenibles y los nuevos lineamientos de la CNBV han impulsado al sistema financiero a incorporar criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) ³. Gracias a este entorno normativo, el país ha emitido bonos pioneros, como el bono soberano ODS (2020) por 890 millones USD. Sin embargo, la canalización efectiva de recursos hacia actividades sostenibles sigue siendo un desafío: por cada peso de ingreso fiscal verde recaudado, México obtiene 59 pesos de actividades contaminantes⁴. 

Grupos focales en Chiapas con comunidades tzetzales y tzotziles. Créditos: Johanna Quiroga de Fundación Capital. 

Grupos focales en Chiapas con comunidades tzetzales y tzotziles. Créditos: Johanna Quiroga de Fundación Capital. 

En Chiapas, estado de alta biodiversidad y fuerte vocación cafetalera, se han implementado políticas que sientan las bases para vincular biodiversidad con acceso financiero. Desde 2017, la Ley de Desarrollo Rural Sustentable reconoce al café como cultivo eje de la agroecología y propone fondos específicos para su fortalecimiento. El Plan Estatal de Desarrollo 2019–2024 contempla esquemas de crédito diferenciados para la caficultura sostenible, y una reforma de 2020 habilitó fideicomisos de garantía agropecuaria con participación público-privada⁵⁶. 

Estos avances se complementan con programas federales como Producción para el Bienestar y con fondos internacionales como el GEF, que canaliza recursos a proyectos agroforestales en regiones prioritarias. En paralelo, nuevos instrumentos financieros como el crédito “Cosechando Soberanía” (2025) ofrecen financiamiento entre $30,000 y $1,300,000 MXN, con tasa preferencial de hasta 4.5 % anual, pagos al final de la cosecha y seguro agropecuario incorporado⁷. También establece un precio mínimo garantizado respaldado por FIRA, reduciendo el riesgo de volatilidad en ingresos para pequeños productores⁷. 

Las cooperativas son actores clave del ecosistema financiero rural, desempeñando un rol fundamental como intermediarias financieras. Muchas gestionan coberturas de precio mediante contratos forward, como en el caso de Comon Yaj Noptic o Tzeltal-Tzotzil, que también operan Sistemas Participativos de Garantía (SPG). Estos sistemas certifican prácticas agroecológicas sin necesidad de auditorías externas, permitiendo que más de 300 productores accedan a mercados diferenciados con mejores precios⁸⁹. 

Además de la banca de desarrollo (FIRA, FND), los pequeños productores acceden a crédito a través de un ecosistema diverso de entidades locales: uniones de crédito, cajas rurales, cooperativas de ahorro (SOCAP) y financieras populares (SOFIPO). Estas instituciones otorgan microcréditos entre $5,000 y $50,000 MXN, con tasas que oscilan entre 24 % y 30 % anual, aunque su cobertura sigue siendo limitada. Las garantías públicas, como FONAGA ProBienestar, permiten cubrir hasta el 70 % del saldo en caso de impago para quienes reciben apoyos federales, incentivando el crédito sin exigir colaterales onerosos¹⁰. 

La inclusión tecnológica también avanza. Fintechs como Verqor ofrecen créditos en especie a productores sin historial bancario, financiando insumos al inicio de la temporada y recibiendo el pago al final de la cosecha. Este modelo ha permitido que el 55 % de sus usuarios accedan por primera vez a crédito formal¹¹. Otras plataformas como Agree o ePesos Agro usan big data para evaluar riesgo y conectar productores con financiamiento adaptado al sector rural. 

Grupos focales en Chiapas con comunidades tzetzales y tzotziles. Créditos: Johanna Quiroga de Fundación Capital. 

En cuanto a la inversión privada, actores como Root Capital han canalizado más de 3 millones USD en cooperativas chiapanecas desde 2010, combinando crédito en dólares al 8–10 % con asistencia técnica. En el caso de Comon Yaj Noptic, esta inversión permitió crear fondos internos, acceder a mercados internacionales y aumentar los ingresos en un 25 %, equivalente a más de 6,000 pesos adicionales por cosecha¹². 

Aunque México aún no ha emitido un bono de biodiversidad, ya existen propuestas y condiciones técnicas para hacerlo. El Plan de Financiamiento de la Biodiversidad plantea su viabilidad, y entidades como el FMCN —que ha canalizado más de 18 millones USD a proyectos agroforestales en Chiapas— podrían actuar como vehículo de estructuración. Para lograrlo, es clave agrupar proyectos pequeños en portafolios más robustos que resulten atractivos para inversionistas institucionales¹³. 

También comienzan a explorarse los créditos de biodiversidad: instrumentos similares a los bonos de carbono, pero centrados en resultados de conservación. Aunque aún no existe un mercado regulado en México, se evalúa su potencial en contextos como cafetales de sombra o sistemas agroforestales certificados¹⁴. En paralelo, los programas de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) de CONAFOR han transferido más de 4,000 millones de pesos a comunidades rurales entre 2010 y 2020, y existen propuestas de tokenizar los servicios ecosistémicos para atraer inversión privada¹⁵ ¹⁶. 

El camino para escalar estas iniciativas aún enfrenta retos importantes: baja bancarización (solo el 18 % de los caficultores en Chiapas accede a crédito formal¹⁷), falta de garantías, altos costos financieros y limitada oferta adaptada al ciclo productivo agrícola. Pero las soluciones existen, y están emergiendo. Desde garantías públicas y fintechs rurales, hasta SPG y cooperativas bien estructuradas, el ecosistema está comenzando a alinearse hacia una nueva etapa de inclusión y sostenibilidad financiera. 

La biodiversidad se cuida con conocimiento, con acción y con confianza. En Chiapas, los cafetales de sombra y las manos que los cultivan nos recuerdan que cada peso invertido en sostenibilidad es una semilla de futuro. Este trabajo nos enseña que las finanzas pueden ser una herramienta de cuidado. 

Desde Fundación Capital creemos que cuidar la biodiversidad también significa fortalecer la vida y los medios de quienes la protegen. Cada avance en inclusión financiera y sostenibilidad en el agro chiapaneco demuestra que es posible tejer puentes entre la conservación y el bienestar rural. Invitamos a quienes comparten esta visión a sumar esfuerzos: juntos podemos hacer que el financiamiento para la biodiversidad florezca en más territorios, impulsando comunidades resilientes, productivas y sostenibles. 

Este artículo se elaboró a partir del benchmarking realizado por Fundación Capital en el marco del proyecto BioFinCas, una iniciativa financiada por la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI) del Gobierno Alemán¹⁸.

Fundación Capital: https://fundacioncapital.org/
Proyecto BioFinCas: https://fundacioncapital.org/iniciativas/biofincas/

Notas al pie:

  1. BioFinCas. Fundación Capital (Olarte, M). (2025). Benchmarking De Finanzas Verdes para el Café en México. Documento elaborado en el marco del proyecto BioFinCas, financiado por la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI) del Gobierno Alemán.  
  2. PNUD–BIOFIN (2022). Plan Nacional de Financiamiento para la Biodiversidad en México
  3. SHCP–CNBV (2023). Taxonomía Sostenible de México
  4. CNBV (2020). Estrategia Nacional de Finanzas Sostenibles
  5. INECC (2022). Estudio de política fiscal y ambiental en México
  6. Gobierno de Chiapas (2019). Plan Estatal de Desarrollo 2019–2024
  7. Congreso del Estado de Chiapas (2020). Reforma a Ley de Hacienda Pública Estatal. 
  8. HeribertoAguilar.org (2025). Programa Cosechando Soberanía
  9. FIRA (2023). Informe sobre financiamiento agrícola en Chiapas
  10. Tzeltal-Tzotzil (2023). Sistema Participativo de Garantía – Chiapas
  11. FIRA (2023). Programa FONAGA y garantías para productores sociales
  12. Verqor (2024). Modelo de crédito en especie y resultados
  13. Root Capital (2022). Impact Report: Latin America Portfolio
  14. FMCN (2022). Reporte de inversiones en agroforestería
  15. GIZ México (2023). Opciones para créditos de biodiversidad
  16. CONAFOR (2021). Evaluación del programa de PSA 2010–2020
  17. Instituto de Recursos Mundiales (WRI México) (2024). Tokenización de servicios ecosistémicos
  18. FIRA (2023). Estadísticas de acceso al crédito agrícola en Chiapas

En el municipio José María Morelos, Quintana Roo, el ejido de Dziuché avanza en la protección de sus bosques y en la construcción de soluciones innovadoras frente al cambio climático. Con el apoyo de la Iniciativa de Financiamiento para la Biodiversidad (BIOFIN) del PNUD, la brigada comunitaria recibió capacitación en marzo de 2025 para monitorear fauna mediante cámaras trampa, redes de niebla y moldes de huellas, registrando 58 especies, entre ellas el puma (Puma concolor).

Estos esfuerzos fortalecen la identidad comunitaria y generan información clave para evaluar la salud de los ecosistemas, identificar especies en riesgo y valorar los servicios ambientales esenciales: agua limpia, suelos fértiles, polinización y resiliencia climática.

La documentación sistemática de la biodiversidad permite sentar bases para mecanismos financieros innovadores, como los créditos de biodiversidad, que generan ingresos a partir de resultados verificables de conservación. Esta vía abre nuevas oportunidades de financiamiento climático para comunidades rurales, al vincular la protección de bosques con la mejora del bienestar local.

Brigada comunitaria de Dziuché realizando el monitoreo de biodiversidad.
Créditos: Equipo BIOFIN México

En paralelo, BIOFIN México impulsa el diálogo nacional mediante el ciclo de seminarios “Mercados de la naturaleza y créditos de biodiversidad”, que reúne a instituciones públicas, inversionistas, sociedad civil y comunidades locales. Este espacio busca articular experiencias comunitarias con políticas nacionales y herramientas de financiamiento sostenible, destacando el papel de los mercados ambientales como catalizadores de mitigación y adaptación.

Como señaló el equipo de BIOFIN México:
“Estas conversaciones son esenciales para asegurar que los mecanismos financieros reflejen las necesidades reales y entreguen impactos tangibles frente a la crisis climática y de biodiversidad”.

La experiencia de Dziuché demuestra que el camino hacia un futuro resiliente y biodiverso se construye desde lo local, integrando conocimiento tradicional, ciencia y finanzas innovadoras.

Puma captado en cámara trampa establecida en el monitoreo de biodiversidad realizado por la comunidad de Dziuché.

Huella de puma encontrada en el monitoreo de biodiversidad realizado en Dziuché.Créditos: Equipo BIOFIN México

Murciélago registrado en el monitoreo de biodiversidad realizado en Dziuché.
Créditos: Equipo BIOFIN México

La GIZ, en conjunto con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP) y el banco de desarrollo Nacional Financiera (NAFIN) organizaron la cuarta edición del Festival de Financiamiento Sostenible 2023. Durante el Festival, se promovió el diálogo sobre los avances y retos de la financiación climática, ambiental y social en México y América Latina, reuniendo a personas especialistas del sector público y privado, academia, inversionistas, entre otros aliados clave.

Durante los cuatro días del festival asistieron más de 1,200 personas de manera presencial y más de 10,000 de forma virtual; sumando en total 41 sesiones integrando más 80 horas de diálogo especializado con la presencia de 111 panelistas con el objetivo de impulsar la movilización de recursos hacia actividades y proyectos enfocados en el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la igualdad de género, entre otros temas relacionados al financiamiento verde e incluyente.

 

Palabras de bienvenida por parte del Subsecretario Yorio en la inauguración del Festival de Financiamiento Sostenible 2023

“Nuestro país está encabezando una estrategia de financiamiento sostenible, y durante estos últimos cinco años, hemos realizado constantes llamados a la comunidad internacional, enfatizando la urgencia de establecer una nueva arquitectura financiera global que garantice el acceso a financiamiento equitativo y asequible para proyectos sostenibles en todas las naciones”, indicó el Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Yorio, durante la inauguración.

Por su parte, el embajador de Alemania en México, Wolfgang Dold, señaló que México y Alemania son aliados estratégicos en la incorporación de los riesgos climáticos como una prioridad para la estabilidad financiera. Durante la inauguración también participó Ismael Villanueva, de Nacional Financiera (NAFIN), y Agustín Ávila, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). ​​​​​​

El equipo de la GIZ México

De manera virtual se sumaron personas especialistas de más de 26 países, entre ellos de América Latina como Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia, Alemania, Perú, Colombia, Panamá y Nicaragua, por mencionar algunos; así como especialistas de Europa.​​​​​​​

Con este tipo de espacios se busca sumar esfuerzos junto con aliados clave para impulsar la movilización de recursos a actividades que generen impactos positivos en el medio ambiente y en la sociedad. El evento fue co-organizado por la GIZ México por comisión de los ministerios federales de Alemania de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ); de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMUV)  y de Economía y Protección del Clima (BMWK) a través de la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI).

Para mayor información, consulta: Festival de Financiamiento Sostenible » ffs23 (financiamientoverdeincluyente.com)

Es fundamental impulsar la movilización de financiamiento verde para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París. En este tenor, la Deutsche Gesell­schaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH  (Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable) y el Tecnológico de Monterrey organizaron la tercera edición del Festival de Financiamiento Verde e Incluyente 2022 con el objetivo de generar un espacio de diálogo multi-actor para compartir las buenas prácticas a nivel nacional, regional e internacional en la asignación, acceso, gobernanza, gestión y movilización de financiamiento verde.

Durante el 13, 14 y 15 de junio, se llevaron a cabo 24 sesiones de manera híbrido, con la participación de alrededor de 100 panelistas y más de 2,000 asistentes en línea en México, América Latina, el Caribe, España y Alemania. El festival contó con la participación de representantes de la GIZ México, los proyectos IKI en México, el Tecnológico de Monterrey, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), el Banco de México (Banxico), Nacional Financiera (NAFIN), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS), La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Instituto Nacional de la Economía Social (INAES), CIBanco, entre otros.

La inauguración estuvo presidida por Gabriel Yorio González, subsecretario de Hacienda y Crédito Púbico; Simone Franke, consejera Política de la Embajada de Alemania en México; Philipp Schukat, coordinador del equipo clima de GIZ México; Cynthia María Villarreal, directora de Desarrollo Sostenible y Vinculación en el Tecnológico de Monterrey y el embajador Miguel Ruíz Cabañas Izquierdo, director de la Iniciativa Objetivos de Desarrollo sostenible (ODS) en el Tecnológico de Monterrey. Para dar apertura al Festival, los ponentes abordaron los esfuerzos y logros de la cooperación bilateral México-Alemania para el financiamiento sustentable, la importancia de la cooperación multi-actor en la movilización de recursos financieros y el rol de las universidades en el reverdecimiento del sistema financiero.

Durante el primer día del Festival de Financiamiento se abordaron la economía social y las inversiones de impacto, la historia de cambio generada por el Programa Global FELICITY, el financiamiento descentralizado y los esfuerzos de la GIZ México, los mecanismos financieros de para la atención al cambio climático y desarrollo sostenible desde el sector público, las Soluciones 2030 para el desarrollo local, la inclusión financiera de personas con discapacidad y la estrategia de recuperación post COVID de la Banca de Desarrollo.

Las sesiones del segundo día versaron sobre instrumentos para impulsar el financiamiento con mujeres empresarias, política financiera feminista, el financiamiento de energía solar térmica, los mecanismos de Pagos por Resultados, la evaluación socioeconómica de proyectos de infraestructura resiliente y baja en carbono, el crowdfunding para la inversión verde en México, las herramientas digitales para la preparación de proyectos y la oferta verde de la banca comercial.

En el último día las sesiones se centraron en los impactos económicos y financieros del cambio climático, el desarrollo de taxonomías verdes y sustentables en América Latina, las juventudes en acción por las finanzas verdes, los retos y oportunidades para el financiamiento de eficiencia energética, el compromiso del financiamiento climático en la COP, los mecanismos financieros verdes y sustentables a nivel subnacional, las alianzas para impulsar la ambición en la acción climática.

Adicionalmente, reconociendo el papel de las juventudes en la acción climática, durante el Festival se contó con la presencia de los proyectos innovadores seleccionados de la convocatoria impulsada por la GIZ México, “Juventudes en Acción por las Finanzas Verdes”. En este proceso, las juventudes que presentaron sus proyectos fueron: Daisy Álvarez por el proyecto Construyendo espacios verdes y sustentables para todes, Graciela Rivera con el proyecto EnerYou, Daniela Carreón con el Proyecto ETF Verde e Iván Mendoza por el proyecto en comunidades Mazahuas SMAR JÑatjo’o.

Para concluir el Festival, se abordaron las alianzas para impulsar la ambición en la acción climática. En este espacio, se presentaron los resultados de la cooperación entre la GIZ México y el Gobierno de México para reverdecer el sistema financiero. Adicionalmente, la Alianza Mexicana-Alemana de Cambio Climático, presentó el avance de la cooperación y trabajo junto con actores clave para impulsar las finanzas verdes e incluyentes en el país, desde el territorio hasta la creación de taxonomías sostenibles. Además, la SHCP y Banxico resaltaron la necesidad de transitar hacia economías bajas en carbono y resilientes, así como la centralidad de la cooperación técnica brindada por GIZ México para atender el cambio climático.

En la sesión de clausura, Philipp Schukat, Coordinador del Equipo Clima de GIZ México, expuso dos conclusiones clave sobre las jornadas de financiamiento verde. En primer lugar, que “ante la crisis climática ya contamos con la innovación tecnológica, ahora hay que generar los mecanismos financieros para implementarla y reducir las brechas sociales”. En segundo lugar, recalcó la importancia de la cooperación multiactor entre gobiernos, sociedad civil y empresas para lograr los objetivos globales.

Conoce más: Festival de Financiamiento Verde e Incluyente 2022