Un reciente taller sectorial del proyecto CB-ACES (Acción Climática y de Biodiversidad a través de Soluciones de Economía Circular), que se realizó el 4 de marzo de 2026, identificó tres cuellos de botella críticos en cuanto la transición hacia una economía circular en México.
El primero es financiero: la falta de proyectos financiables y el alto riesgo percibido siguen limitando la inversión, incluso cuando existen soluciones viables. El segundo es tecnológico: la ausencia de datos, trazabilidad y sistemas de monitoreo impide escalar modelos circulares y generar confianza en el mercado. El tercero es humano: la economía circular aún se entiende de forma limitada, lo que frena su adopción en empresas, especialmente en las pymes.
Sin embargo, el hallazgo más relevante es que las oportunidades son igualmente sistémicas. El uso de mecanismos como el blended finance podría desbloquear inversiones al reducir riesgos; al mismo tiempo, nuevos modelos de negocio, basados en reutilización, reparación y mercados de materiales secundarios, representan una oportunidad económica aún poco explotada.
Esto tiene implicaciones directas para la política climática: alinear incentivos económicos con beneficios ambientales será decisivo para acelerar la descarbonización y reducir residuos. Además, fortalecer la colaboración entre sector público, privado y academia emerge como un factor clave para cerrar brechas de conocimiento e innovación.
Quizá el mensaje más importante del taller es el siguiente: la economía circular no es un cambio incremental, sino una transformación sistémica. Requiere rediseñar procesos productivos, crear nuevos mercados y desarrollar capacidades a gran escala.
En este contexto, México tiene una ventana de oportunidad única. Si logra articular financiamiento, políticas e innovación, podría posicionarse como un referente regional en economía circular, con beneficios económicos, ambientales y sociales de largo plazo.
CB-ACES es un proyecto de cinco años, financiado por IKI del Gobierno Alemán, con SEMARNAT como contraparte política, y la ONUDI como coordinadora principal, junto con adelphi global y CAMEXA como instituciones ejecutoras. El proyecto se encuentra actualmente en la fase de preparación y se prevé que se ponga en marcha a finales de este año.

La economía circular propone transformar los sistemas productivos para reducir residuos, optimizar recursos y generar valor sostenible. Créditos: Pexels – DS stories.