El refrigerador y el aire acondicionado de los hogares contribuyen al calentamiento global del planeta. Esto se debe a que estos dispositivos emplean compuestos químicos refrigerantes denominados Hidroclorofluorocarbonos (HCFC) e Hidrofluorocarbonos (HFC). Los HFC fueron concebidos como una alternativa a los HCFC, que eran sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO).

Si bien el potencial de agotamiento de ozono (PAO) de los HFC es nulo, estos gases presentan elevados potenciales de calentamiento global (PCG), por lo que su uso contribuye activamente al agravamiento de este fenómeno. En México, el consumo nacional de HFC ha incrementado con una tasa anual de 14.5% para el periodo comprendido entre 2007 a 2017, pasando de 12.75 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2e) a 49.43 MtCO2e. El aumento en el consumo de HFC está directamente ligado al aumento en la producción de los siguientes sectores:

El ascenso de la temperatura del planeta ha ocasionado que conservar alimentos, medicinas y otros perecederos, así como mantener el confort humano, se vuelvan necesidades críticas. Por esa razón, un aumento adicional del consumo de refrigerantes en los próximos años será inevitable. Lo anterior también conlleva a que el sector de refrigeración se relacione directamente con varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Con la finalidad de disminuir el consumo de HFC, el gobierno de México ha adoptado y desarrollado distintos instrumentos de política pública y la Unidad del Protocolo de Montreal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), con el apoyo del  proyecto Sustainable and climate-friendly Phase-out of Ozone Depleting Substances (SPODS) de la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ) desarrolló el Diagnóstico nacional para la mitigación de emisiones de HFC. Adicionalmente, en el mes de noviembre de 2019, llevaron a cabo el taller de planeación para la socialización de la Enmienda de Kigali y para el Plan de Reducción de HFC.

El diagnóstico identificó acciones de mitigación para cada uno de los sectores de consumo de HFC. En su mayoría, estas acciones consisten en el remplazo de los HFC por alternativas con bajo PCG como lo son los hidrocarburos y mezclas de hidrofluoro-olefinas (HFO). Por ejemplo, para el sector de refrigeración domestica se sugiere emplear R-600a (isobutano), mientras que para el sector comercial se propone el uso del R-290 (propano). En el documento también se menciona la relevancia de llevar a cabo la recuperación, reciclaje y destrucción de los gases refrigerantes.

Como resultado principal, el estudio propone once medidas de mitigación que son factibles de implementarse en los sectores de consumo de HFC en México. Estas medidas se encuentran alineadas a la Enmienda de Kigali y pueden incluirse como parte de las NDCs condicionadas de México, además de que suman al cumplimiento de varios de los ODS.  Un ejemplo de las medidas planteadas es la sustitución de HCFC-22 y R-410A por alternativas como el R-32 (difluorometano), en el periodo de 2020 – 2045. Se estima que esta medida tenga un potencial de mitigación de 1.2tCO2e por cada equipo sustituido, y que su costo sea de $500 USD por equipo.

Lograr que las acciones se llevan a la etapa de implementación depende del compromiso del gobierno, el sector privado y la propia sociedad al comprar sistemas de refrigeración que cuenten con refrigerantes naturales. Te invitamos a consultar el diagnóstico para que puedas conocer con mayor detalle todas las medidas y sugerencias para la mitigación de los HFC.

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